Cómo reconocer y tratar las lesiones del tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles, el más largo y fuerte del cuerpo humano, es esencial para movimientos cotidianos como caminar, subir escaleras o ponerse de puntillas. Sin embargo, debido a su constante esfuerzo, también es uno de los tendones más propensos a sufrir lesiones. Por ello, ante cualquier dolor en esta zona, es crucial actuar rápidamente para prevenir complicaciones como inflamación crónica, ruptura parcial o total, o pérdida de funcionalidad.

Con el objetivo de conocer mejor las lesiones del tendón de Aquiles, desde Traumavance, te mostramos, en este artículo, toda la información necesaria sobre ellas, incluyendo su diagnóstico, tratamiento y recuperación.

Causas comunes de las lesiones del tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla con el talón y puede soportar fuerzas de hasta 12 veces el peso corporal durante la carrera. Por ello, es frecuente que se produzcan lesiones por sobrecarga, esfuerzos repetitivos o microtraumatismos, especialmente en personas activas o deportistas.

Factores como el envejecimiento, una técnica deportiva incorrecta, el calzado inadecuado o la falta de estiramientos también aumentan el riesgo de desarrollar tendinitis, inflamación o incluso roturas parciales o totales del tendón.

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Señales de alerta: síntomas de una lesión en el tendón de Aquiles

Las lesiones pueden aparecer de forma gradual o súbita. Algunos de los síntomas más frecuentes incluyen:

  • Dolor en la parte posterior del tobillo, que suele intensificarse al caminar o al levantarse por la mañana.
  • Inflamación visible, enrojecimiento o engrosamiento del tendón.
  • Rigidez tras períodos de reposo prolongados.
  • Debilidad al impulsarse con el pie.
  • Sensación de chasquido o golpe en la pantorrilla, indicativo de rotura del tendón.

En algunos casos, es posible caminar incluso con el tendón parcialmente roto, aunque la marcha será limitada y anormal.

Cómo detectar y evaluar una lesión del tendón de Aquiles

Para determinar la gravedad de la lesión se realiza una exploración clínica completa, complementada con pruebas como:

  • Ecografía musculoesquelética, que permite ver la inflamación y el engrosamiento.
  • Resonancia magnética, para detectar desgarros o roturas.

Estas técnicas permiten definir un plan de tratamiento personalizado según la lesión.

Cómo tratar eficazmente las lesiones del tendón de Aquiles

El enfoque terapéutico depende del tipo de lesión, el nivel de actividad del paciente y su condición general.

1. Tratamiento conservador

En casos de tendón inflamado o rotura parcial, se recomienda un abordaje no quirúrgico:

  • Descanso relativo y descarga de la zona afectada.
  • Uso de compresas frías para disminuir la inflamación.
  • Fisioterapia específica, con ejercicios excéntricos y estiramientos.
  • Uso de taloneras, plantillas o botas ortopédicas.
  • Tratamientos regenerativos basados en plasma rico en plaquetas (PRP).
  • Antiinflamatorios o analgésicos según la necesidad.

La recuperación con este método suele durar entre 4 y 12 semanas. De hecho, seguir correctamente el tratamiento y adaptar la fisioterapia a cada paciente es fundamental para prevenir nuevas lesiones.

2. Cirugía mínimamente invasiva

Si hay una rotura completa o el tratamiento conservador no es suficiente, se puede recurrir a la cirugía. Hoy en día, existen técnicas mínimamente invasivas, como la artroscopia, que reducen riesgos y aceleran la recuperación, como:

  • La reparación mediante incisiones pequeñas con ayuda de una cámara y microinstrumentos.
  • El menor riesgo de infecciones o adherencias.
  • La recuperación funcional más rápida y la reincorporación anticipada a actividades deportivas o laborales.
  • Las cicatrices mínimas.

Esta cirugía es especialmente recomendable en pacientes jóvenes, deportistas o personas con alta demanda funcional.

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Recuperación tras la cirugía del tendón de Aquiles

El proceso de recuperación varía según la técnica empleada, el estado previo del tendón y la implicación del paciente:

  • Primeras semanas: reposo y protección, sosteniendo la pierna elevada y utilizando muletas para evitar el apoyo. Además, en esta etapa es muy importante la fisioterapia para mantener la movilidad y evitar la rigidez.
  • A partir del segundo mes: es imprescindible el trabajo de fuerza y la reeducación de la marcha.
  • Vuelta a la vida activa: entre 4 y 6 meses, aunque en deportistas de élite puede ser más rápido.

Incluso después de una recuperación óptima, pueden quedar molestias leves o pérdida parcial de fuerza si no se sigue correctamente la rehabilitación.

Prevención de lesiones en el tendón de Aquiles

Prevenir las lesiones es fundamental, especialmente si realizas actividad física de manera regular. Algunas recomendaciones incluyen:

  • Activar y estirar los músculos antes de iniciar el entrenamiento y después de finalizarlo.
  • Fortalecimiento muscular de gemelos y tobillo.
  • Uso de calzado adecuado que absorba impactos y mantenga la correcta alineación del pie.
  • Aumentar la intensidad de manera progresiva en entrenamientos.
  • Descanso suficiente para permitir la recuperación del tendón.

Actividades de bajo impacto y alternativas

Durante la recuperación o ante un dolor persistente, se recomienda optar por ejercicios que no sobrecarguen el tendón, como:

  • Natación o bicicleta estática.
  • Ejercicios en el agua, que permiten fortalecer la musculatura de forma segura.
  • Programas de fisioterapia y readaptación funcional, que ayudan a recuperar la fuerza y la movilidad progresivamente.

Señales para acudir a un especialista

Es importante acudir a un profesional si se presenta:

  • Dolor intenso y persistente que no cede tras varios días de reposo.
  • Inflamación o enrojecimiento notable del tendón.
  • Sensación de chasquido o pérdida de fuerza súbita al caminar o correr.
  • Dificultad para apoyar el pie o realizar movimientos básicos.

En definitiva, atender estas señales a tiempo permite evitar complicaciones graves y acelerar la recuperación.

Ahora bien, si padeces algunos de estos síntomas o sospechas que has podido sufrir una rotura, es fundamental una valoración precoz. En Traumavance podemos atenderte y tratarte para encontrar una solución eficaz para que vuelvas a caminar, correr y vivir sin dolor.

¿A qué esperas? Contacta ya con nosotros y solicita una cita.

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