A veces, se siente dolor en la parte externa del codo cuando se llevan a cabo tareas cotidianas, entre las que están abrir un frasco de conservas, acercarse una taza de café a la boca o escurrir una bayeta. En estos casos, es muy posible que esa persona sufra de codo de tenista.
En Traumavance conocemos muy bien qué es el codo de tenista y su tratamiento, ya que es una dolencia muy común que casi nunca tiene que ver con el deporte. De esta manera, a lo largo del artículo veremos en qué consiste la lesión, cómo se previene y de qué forma se trata.
¿Qué es el codo de tenista?
Codo de tenista es el nombre coloquial que se le da a la epicondilitis lateral, la cual aparece al someter a los tendones del codo a demasiado esfuerzo (por ejemplo, cuando se lleva a cabo una tarea repetitiva en el trabajo).
Observando y tocando el codo, enseguida se ve que en la parte externa hay una especie de bulto o relieve. Ese es el epicóndilo y ahí se anclan varios tendones. En concreto, los correspondientes a los músculos extensores del brazo.
Si se someten los tendones a esfuerzos excesivos, estos se rompen. No se trata de grandes roturas, sino de microtraumatismos. Pese a su tamaño minúsculo, producen una gran inflamación que se acompaña de dolor, de ese pinchazo que no para y que hace que se sienta debilidad al agarrar cualquier objeto.
Pese a su nombre, la estadística dice que los pacientes que tienen este problema por causa de la raqueta son menos del 5 % del total. El resto padecen esta lesión por el trabajo o las actividades del día a día.
Síntomas a los que hay que estar atento
Existen una serie de síntomas que son muy característicos del codo de tenista. Si se tienen, lo mejor es acudir al médico:
- Ardor en la parte exterior del codo, que se acompaña de dolor.
- Pérdida de fuerza a la hora de agarrar objetos.
- Molestias que se acrecientan al realizar movimientos de torsión.
- Dolor que irradia a la muñeca y al antebrazo hasta cuando no se mueve el brazo.
¿Por qué aparece el codo de tenista si no se es deportista?
El codo de tenista aparece por lo que los especialistas denominamos sobreúso mecánico. Eso implica que cualquier actividad que esté relacionada con torcer la muñeca muchas veces, emplear fuerza de agarre de manera constante o mantener posturas forzadas, desencadena su aparición.
De hecho, hay una serie de actividades que facilitan la aparición de la epicondilitis:
- Trabajos de oficina y administrativos: pese a que no son empleos duros físicamente, sí que se usa el ratón y el teclado de manera continuada. Eso somete a las muñecas a una extensión constante que no es buena para los tendones.
- Profesiones manuales e industriales: mecánicos, fontaneros, peluqueros o cocineros son algunos de los profesionales que más padecen esta lesión.
- Aficiones y ocio: tareas de bricolaje, tocar instrumentos o la jardinería favorecen la aparición de la epicondilitis.
- Deportes de raqueta: son los que dan nombre a la lesión, al ser un gran factor de riesgo. Sobre todo, lo es cuando la técnica no es buena o si el material no se adapta al jugador.
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Consejos para prevenir el dolor y evitar recaídas
Además de acudir al traumatólogo por el codo de tenista, lo cierto es que en nuestra clínica decimos que el mejor tratamiento es la prevención.
De esa manera, aquí damos una serie de consejos para que el codo de tenista no vuelva a doler o a aparecer:
- Ergonomía en el lugar de trabajo: Si se pasan muchas horas con el ordenador, las muñecas deben estar rectas, bien apoyadas y nunca flexionadas hacia arriba. Conviene comprar un ratón vertical y que el teclado posea reposamuñecas.
- Cambiar la forma en la que se agarran los pesos: otro de los consejos para el codo de tenista tiene que ver con la manera en la que se agarran los pesos. No solo hay que usar la fuerza de las muñecas, sino utilizar otros músculos como los del hombro.
- Pausas activas: cuando el trabajo tiene que ver con hacer movimientos repetitivos, es muy importante descansar unos cinco minutos cada hora. En ese tiempo es conveniente estirar la musculatura de los brazos de manera suave.
- Ajustar el equipo deportivo: si se juega al tenis o al pádel, hay que revisar el tamaño del agarre de la raqueta o la pala. Cuando es muy estrecho, hay que apretar demasiado la mano, sobrecargando los tendones del antebrazo.
¿Qué tratamientos hay en la actualidad para el codo de tenista?
Una vez que el dolor ya es casi parte del día, es importante saber que el codo de tenista tiene tratamiento. De hecho, hay varios y el traumatólogo debe ser el que elija el mejor, que casi siempre será conservador.
Conservador con medidas de apoyo
Por norma general, el traumatólogo comienza el tratamiento del codo de tenista de esta forma:
- Con fármacos antiinflamatorios como el ibuprofeno.
- Aplicación de hielo que adormece el dolor y baja la inflamación.
- Reposo, pausando la actividad que causa el dolor.
- Uso de cinchas para la epicondilitis, que se ponen por debajo del codo.
Fisioterapia y rehabilitación
Otra opción para el codo de tenista y su tratamiento es la fisioterapia y la rehabilitación, un próximo paso cuando el anterior no funciona.
El fisioterapeuta guía a la persona que padece la epicondilitis a través de ejercicios específicos, los cuales tienen como misión que la musculatura del antebrazo se haga más fuerte, a la vez que se gana en flexibilidad.
Terapias avanzadas e infiltraciones
Cuando el tratamiento conservador no avanza, el traumatólogo opta por otras opciones para el codo de tenista:
- Infiltración con corticoides: no se puede abusar de ellas, pero lo cierto es que ofrecen un alivio rápido del dolor y de la inflamación. Se suelen usar para hacer rehabilitación sin que aparezca el dolor.
- Plasma rico en plaquetas: el codo de tenista y su tratamiento se benefician de las terapias biológicas como esta. Se extrae sangre del paciente, se concentran sus plaquetas (estas son ricas en factores de crecimiento y en proteínas regenerativas) y se inyectan en la zona afectada. Esto acelera el proceso de curación.
Cirugía
Al pasar hasta un año del inicio del tratamiento de la epicondilitis, si el dolor es muy fuerte y limita la vida del paciente, es momento de plantear la cirugía.
Se suele realizar de manera poco invasiva, consistiendo la operación en retirar el tejido enfermo del tendón, raspar el hueso para que haya un mejor flujo sanguíneo y anclar de nuevo la parte sana del tendón.
Si crees que padeces codo de tenista o tienes mucho dolor en la zona del codo, es crucial que se valore esa lesión cuanto antes. En Traumavance te podemos atender y te ayudaremos a encontrar una solución eficaz.
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